Perdiciones asomadas a la luz de la ventana,
en las nocturnas y diáfanas lamparas de la discordia,
insensibles a las determinaciones de cada mañana,
tal vez austeras para la esperanza.
Son insensibles sus reacciones,
por lo que son tan innumerables sus desganas,
Letárgicos sabores de infortunio y salinidad.
Mantras de soslayada ignorancia a la espera de una sensata palabra,
se hacen una las esperas,
se hacen eternas las miradas al minutero de la conciliación,
fidelidades a las estrellas que despejan el alba de conciencia...
" ¡¿Donde se haya la fortaleza de tus palabras?! "
Reclamos prófugos como los ritmos mismos del corazón,
doctrinas de mente a los designios de palabras,
pero son espiga sin trigo, como el hecho a tus palabras.
Son muchas la preguntas, pero pocas las respuestas...
Evasivas y contemplativas como la existencia misma,
como la orquídea que devasta el gris del atardecer...
Se fuerte dentro de lo que puedas leer...
Porque no existen razones para obrar en la mañana, cuando el sueño de la noche amarga es rey de tus desvelos.
Hoy, hijos cristalinos de sal y tristeza...
Caminan libres en medio de la lozanía y la belleza de la distancia..
Salinos al tacto de lengua como el ritmo mismo del océano que engendra el mundo no azul, sino gris.
