Escritos

Rasgos de una mente inquilina en el continuo,
Pasiones que vibran en el ser,
Corazón que se diluye en el infinito por palabras.
Serindipia de los sentidos, epifanía en silencios.
Sin temas, solo palabras que quieren ser voz del espíritu.

domingo, 9 de enero de 2011

Causal de una Herida


En lo más recóndito de la mirada,
vivo el solsticio de mis sentidos.
Frió que cala en mi, sin escarcha.
Frígido aire de invierno que pulula a pleno sol.

Marginado de las palabras que salen de mi, como si de fantasma fuese al sentirlas.
Ser excluido por tus miedos, por el silencio que acomodas como diamantes en tu collar.
Lujos para ti, excentrico para mis ojos,  tu belleza la exhibe allí.

Un verdadero recuerdo de lo que no has sido, porque no sabes más de ti, mides por la presteza de tus experiencias. Malos pasos que se precipitan más que al precipicio... Al abismo.

Miradas de gatos burlones, traviesos a mis gestos.
Se abalanzan hacia mi, con miradas tiernas y honestas, ariscos a mis caricias.
En saco roto, tal como llegan mis sensaciones, perdidos porque no consienten, porque no hay valor si no tienen a quien llegar.

El calor que se ha ido,
apaciguando temblores sin inviernos,
ni el privilegio de la escarcha que me consolaba con sus visos de cristal y azúcar.

Posibles son mis deseos, imposibles mis sueños.
Contradictorias, pero reales.
Que sensación tan oscura sentirte cuando quien te hace sentir, no te siente.

Pero es cierto, porque los minutos pasaran,
como horas agobiantes que vendrán y confesaran sus realidades,
tarde para entender y darte de cuenta, que la luz se apago.

Causal de lo que pensabas,
herida que no he sentido, por el frió que le arropa.

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