Escritos

Rasgos de una mente inquilina en el continuo,
Pasiones que vibran en el ser,
Corazón que se diluye en el infinito por palabras.
Serindipia de los sentidos, epifanía en silencios.
Sin temas, solo palabras que quieren ser voz del espíritu.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Ahura



Percibo la mirada fija del silencio.
Entregada a sus propios designios
Sensible al yo, como el aura que predice calamidades.

Palabras absortas en callejuelas de la conciencia.
Infundado allí, como complice de tus acciones.
Lejana en el mausoleo de tus realidades, donde una a una descansan en un sueño sin fin.
Perecedera e inhumana la necesidad del abrazo.

Si tu piel fuera de cobre y tu corazón de diamante.
Sentido de cuarzo serán entonces tus sueños en cristal.
Pesadillas profanadas para ser propias.
Detestadas porque  mis ojos no cierran al ver tales males.


Sumergidos en este encantador dialogo.
He visto tus ojos... Silencio.
No son ocre, ni negro. Son abismalmente rojos como parto de un nuevo día.
Tus manos aterciopeladas no estiman  roces con la demencia.

Pues has sido invitada por las palabras sutiles e imprecisas.
Descaradas y marchitas por el incesante uso de tu insensatez.
Perfidia en los vacíos donde tu sombra es testiga.
No hay mensajes de palomas blancas, solo enlutadas por el frió contenido.

Hija como la que nunca tuve,
Hermana como la que no tendré,
Esposa ilusiva,
Amante vacía,

¿Porque huyes de ti?
Falsedad, es quien viene por ti, ¿cierto Silencio?
Seas lejos de mi casa, seas lejos de este espacio.
Incienso y opio son tu aroma.

Ahura, luz que no entras en esta morada.

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